La persuasión es la capacidad de convencer a otras personas de adoptar un punto de vista, cambiar una opinión o realizar una acción. A menudo se piensa que se trata de una habilidad que solo poseen algunos, pero en realidad, el arte de persuadir es accesible para todos. Este arte no se basa en tácticas manipulativas, sino en la comprensión profunda de las emociones y necesidades de los demás.
La razón
por la cual la persuasión es considerada un arte radica en su complejidad y
sutileza. Cada persona es un mundo, y tocar las fibras adecuadas para generar
una conexión o respuesta no es tarea sencilla. La persuasión implica tanto
la comunicación efectiva como la empatía; es el equilibrio perfecto
entre expresar un mensaje claro y razonar con el público al que te diriges. Por
ello, no se trata solo de hablar, sino de escuchar y conectar.
Como practicar el arte de Persuadir.
1. Sintiendo a la otra persona como
alguien Importante. V 4 “Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones”
2. Haciendo que la Otra persona se
sienta Importante. V 5“porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para
con todos los santos; ”
3. Resaltando las cualidades de los
demás. V 6 “para
que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que
está en vosotros por Cristo Jesús.”
4. Siendo humilde a pesar de
nuestra Posición. V 8-9 “Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que
conviene, más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y
ahora, además, prisionero de Jesucristo;” haciendo uso de nuestra buena
cultura logramos persuadir con más facilidad.
5. Pidiendo más que obligando. V 10
“te ruego por mi
hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones,” una persona obligada no
disfruta de lo que hace, una persona convencida disfruta lo que hace y sobre
todo da frutos.
6. Dando Argumentos. V 11 “El cual en otro
tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil,” cuando
los argumentos se acaban comienzan las agresiones.
7. Haciendo ver que lo que se va
hacer es valioso. V 12 “el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.” a nadie
se puede persuadir de hacer algo que considera no vale la pena.
8. Haciendo ver que lo que ofreces
es importante para otros. V 13 “Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me
sirviese en mis prisiones por el evangelio” en el mundo hay un adagio que
dice nadie valora lo que tiene sino cuando lo pierde o corre el peligro de
perderlo.
9. Respetando el espacio y la
voluntad de los demás. V 14 “pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese
como de necesidad, sino voluntario.” La concertación o el tomar
decisiones en conjunto es la mejor estrategia que tenemos para persuadir.
10. Mostrando que todas las cosas
tienen un propósito o una razón de ser. V 15 – 16 “Porque quizás para esto se apartó de
ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo,
sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto
más para ti, tanto en la carne como en el Señor.”
11. Sintiéndose importante ante los
demás. V17 “Así
que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo” si no te
crees importante no puedes convencer a nadie.
12. Estando dispuesto a dar más que
a recibir. V 18 – 19 “Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de
mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también.”
Nadie disfruta cuando tiene que
hacer las cosas porque le toca, la mejor manera de hacer las cosas es cuando
amamos hacerlas y la única forma de amar lo que hacemos es cuando nos persuaden
de hacerlas en lugar de obligarnos.
ESCUCHA NUESTRA RADIO CLIK AQUÍ
